Riqueza versus Pobreza

Chile enfrentará en el mes de abril la definición de su futuro, desde el 18 de octubre el país cambió, parte de la sociedad chilena se manifestó para lograr beneficios bastantes concretos e incluso el Gobierno cambió su agenda programática. La opinión pública sabe que las manifestaciones han sido acompañadas con desmanes, saqueos, actos delictuales, barricadas entre otros. Los hechos concretos demuestran que el daño ha sido tanto para organismos públicos como privados: grandes, medianas, pequeñas y microempresas. También hacia la educación, al interrumpirse la PSU e incluso actividades normales de educación en el inicio de este año escolar 2020, y se complementan con daños a instalaciones que prestan servicios de salud.
Gran parte de las pérdidas van directamente hacia infraestructuras que prestan servicios a la ciudadanía, su destrucción solo trae consigo menor bienestar, que es la principal causa genérica de las manifestaciones que reclaman mayor equidad al exigir mejores condiciones de educación, salud y empleo. Chile es un candidato para lograr el desarrollo, todos los estratos sociales han mejorado sus ingresos en el tiempo, si bien aún falta avanzar para lograr una mayor equidad, se han implementado algunas medidas para alcanzarla, como es la gratuidad en la educación en todos sus niveles. Sin perjuicio, que se reconocen falencias concretas en el servicio de educación, salud, viviendas entre otras.
Existen posturas radicales de eliminar la Constitución Política que no fue creada en democracia, pero sí se reformuló y perfeccionó en ella. No obstante, el pensamiento ideológico y las influencias externas generan expectativas que van en beneficio de la élite política que apoya la opción “apruebo” del plebiscito. Sus discursos muestran visiones de sociedad presentados en diversos fragmentos de estructuras de poder, tanto de partidos políticos como de diversos grupos de interés; algunos buscan redistribuir la riqueza en el más breve plazo, sin dejar en claro las opciones para mejorarla en el tiempo. Por lo tanto, no presentan una sustentabilidad para el mejoramiento de los ingresos de algunos sectores de la población más necesitada en Chile que continuará reclamando. Una nueva constitución no asegura  mejor bienestar, solo el mayor compromiso de trabajo efectivo  del ejecutivo y legislativo, y de una ciudadanía más exigente podrán lograrlo.
 Iquique, febrero 25 del 2020

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